Vagamundo Jueves, 28 agosto 2014

14 tips para viajar mejor, según Anthony Bourdain

Chef, autor de varios libros y toda una personalidad de la industria televisiva en los Estados Unidos, con programas exitosos como No Reservations, The Layover y ahora Parts Unkown transmitido por CNN, todos sabemos quién es Anthony Michael Bourdain. ¿Que no sabes quién es? Googlealo pe. Pero por encima de todo ello, Bourdain es un viajero incansable. Su trabajo se lo exige, pero él mismo lo ha confesado, ese bicho viajero que lleva en la sangre. Por eso habrá escrito: “Viajar te cambia. En la medida que transcurre tu vida por el mundo, vas cambiando cosas de a pocos, dejas huellas, aunque sean pequeñas. Y en retorno la vida – y el viajar – te marca. La mayoría de veces esas marcas – en tu cuerpo o en tu corazón – son bellas. Aunque también suelen doler muchas veces,” en su libro Kitchen Confidential: Adventures in the Culinary Underbelly (Confidencias de cocina: Aventuras en el vientre culinario) ya hace 14 años.

Bourdain en su primer viaje a Perú, cuando visitó Machu Picchu en 2006. Foto: www.fanpop.com

Bourdain en su primer viaje a Perú, cuando visitó Machu Picchu en 2006. Foto: www.fanpop.com

¿Cómo viaja Bourdain con su equipo cuando atraviesa medio mundo para grabar un episodio de su programa? ¿Qué manías tiene? ¿Qué cosas lleva consigo? ¿Qué le gusta y qué no le gusta? Los editores de la revista Esquire seguramente se hicieron las mismas preguntas y Bourdain les respondió, del saque, que él había viajado unos 250 días al año en la última década. Esquire publicó hace casi un año un artículo que resume las preferencias del chef y escritor gastronómico a la hora de viajar. El artículo original en inglés pueden leerlo aquí. La traducción libre que he realizado va a continuación. Opiniones, tanto a favor o en contra, pueden escribirlas al final del texto.

Dice Bourdain:

1. Lo primero que hago

es vestirme cómodamente para ir al aeropuerto. Me visto pensando en que voy a pasar controles de seguridad. En que voy a estar ante el peor escenario posible de revisiones. Es muy importante usar zapatos cómodos. Me gustan las botas para el desierto de la marca Clarks, porque se pueden poner y quitar fácilmente, son súper cómodas, les puedes sacar la mugre, y no son caras.

2. Llevo una mochila

con un cuaderno, un bloc de papel (yellow legal pads son los que prefiere Bourdain), buenos audífonos e Imodium que es importante: un antidiarreico conocido genéricamente como loperamida. Además, siempre llevo una casaca ligera que puede servir como almohada si necesito dormir en el suelo. Y un iPad es esencial. Lo cargo con libros para leer, vídeos, películas, juegos, y aplicaciones porque asumo que habrá tiempo de ocio durante el viaje. No te creas que encontrarás buenas películas en el avión.

3. Odio a la gente

que insiste en meter todo su equipaje en el compartimiento superior dentro de un avión. Así que yo no quiero ser una de esas personas: facturo todo mi equipaje.

4. Siempre llevo un libro

de ficción acerca del destino al cual me dirijo. La ficción a veces es mucho más útil que una guía de viajes. Ofrece esos pequeños detalles, los aromas de un lugar, o el sentido emocional de un sitio. Así que si voy a Vietnam, por ejemplo, llevaré “The Quiet American” (El estadounidense impasible) de Graham Greene. Es bueno sentir el romance de un destino antes de llegar a este.

Nota: Bajo esa premisa, si Bourdain regresara a Perú por tercera vez, podría leer “Death in the Andes: A Novel” [Lituma en los Andes] o “Conversation in the Cathedral” [Conversación en la catedral] de Mario Vargas Llosa, o “War by Candlelight: Stories” [Guerra a la luz de las velas] de Daniel Alarcón.

Bourdain, que fue cocinero durante muchos años, en su natal Nueva York, una ciudad que conoce muy bien. Foto: www.newyorknatives.com

Bourdain, que fue cocinero durante muchos años, en su natal Nueva York, una ciudad que conoce muy bien. Foto: www.newyorknatives.com

5. Compro una torre de revistas

antes de emprender viaje. Y soy fanático de los masajes que ofrecen en el aeropuerto. Me hago un masaje en silla si hay uno disponible, o un masaje a los pies. Si hay comida me surtiré de la especialidad local. En Tokio será sopa ramen, en Singapore algo del “hawker center”, el patio de comidas del aeropuerto. Shake Shack en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York es lo mejor, aunque las opciones de comida en los Estados Unidos son usualmente malas.

6. Nunca evado una promoción.

Soy de aquellas personas que realmente se avergüenzan que alguien adule para conseguir algo más barato. Nunca regateo un precio. Me aparto, sumido de vergüenza ajena, cuando alguien lo hace. Soy disfuncional en situaciones como estas.

7. No sufro de jet-lag

siempre y cuando duerma. A pesar de lo tentador que puede ser emborracharse (gratis) durante un vuelo, procuro no hacerlo. Si durante un vuelo largo terminas con resaca y deshidratado, les aseguro que no es divertido. Usualmente subo al avión, tomo una pastilla para dormir y duermo durante todo el vuelo. Así aterrizo y duermo más si es necesario, según la zona horaria en la que me encuentro.

8. No como en el avión

porque no encuentro una buena razón para ingerir comida de avión. Nunca te sentirás bien después de un almuerzo o cena a bordo de un avión. No entiendo a la gente que acepta todas las comidas durante un vuelo largo. Estoy convencido que lo hacen para vencer el aburrimiento. Pero te aseguro que te sentirás mejor si rechazas esas comidas. Es mucho mejor contener ese hambre hasta llegar a tu destino y comer hasta en un puesto de la calle, que arribar hinchado, echando flatulencias y con resaca y lleno. Así que simplemente evito la comida de avión. No le veo nada positivo.

9. La buena fontanería

es una de mis grandes alegrías al viajar. Una buena ducha a presión con abundante agua caliente, por ejemplo. Es un tema importante para mí y el equipo. El mejor escenario: Un baño japonés. Esos inodoros japoneses, de alta tecnología, que rocían agua en el culo. Nos resulta un placer casi profano.

Nota: Si crees que Bourdain exagera, mira el siguiente vídeo (en inglés, sorry) donde se explica las bondades y tecnología de los inodoros japoneses para todas las edades y necesidades: con agua caliente, masajeador y hasta secador. Sí, todo para tu culo.

10. El mayor despilfarro

durante mis viajes es alojarme en uno de esos antiguos hoteles coloniales restaurados, en ciudades que fueron parte del imperio británico o en una ex colonia francesa. Tal como el Hotel Grand d’Angkor in Siem Reap, Camboya, o el Hotel Metropole en Hanoi, Vietnam. Estos son hoteles magníficos. Tomar un gin tonic sentado en una silla de mimbre bajo un ventilador – eso me gusta mucho, especialmente después de unos días de estar fuera de la ciudad, no precisamente en la mejor situación posible: acampando o quedándome en alguna alojamiento sin aire acondicionado.

11. Yo no compro souvenirs.

Al comienzo, en los primeros años de mi programa, compraba chucherías o polos estampados o artesanías. Rara vez hago eso en la actualidad, porque mi departamento empieza a parecerse a una tienda de baratijas. Y porque, a fin de cuentas, todo proviene de la misma fábrica en Taiwán.

12. La peor estafa al viajar

sucede a menudo en restaurantes que son una verdadera trampa para el turista, en ciudades como Roma o Venecia, lugares donde existe tal abrumadora oferta de buena gastronomía, que, los más probable, es que termines comiendo algo malísimo. Estar en una ciudad como Saigón o Roma y encontrarte en un lugar que sirve una falsa y muy turística versión de la comida local – eso es lo peor.

13. Voy al mercado central

al comienzo del viaje a una ciudad a la que nunca he ido. Voy a las 6 am, cuando la gente está comprando productos para sus negocios. Ahí ves realmente lo que las personas compran y consumen. Usualmente hay puestos de comida dirigidos exclusivamente a los comensales locales. Te das una idea de lo bueno que se ofrece en una ciudad o país, porque la comida está dirigida al paladar local.

14. Si quieres comer bien

y no sabes dónde porque estás en una ciudad que no conoces, hazlo provocando la furia de los nerds en línea. Ingresa a varias páginas web de foodies con foros de discusión. Supongamos que quieres ir a Kuala Lumpur – posteas en el foro de Malasia que has retornado recientemente y tuviste el mejor rendang del universo.  Les das el nombre de un lugar cualquiera y todos estos foodies odiosos te bombardearán con respuestas agresivas alegando que el lugar al que fuiste es una mierda. Y al final te dirán los mejores lugares a dónde ir. Bon appétit.

Rodeado de lo una de las cosas que más le gusta — los quesos y embutidos — Bourdain ha dicho alguna vez: "Los vegetarianos son enemigos de todo lo bueno y decente que encierra el espíritu humano y una afrenta hacia todo lo que yo soy, el disfrute de la buena comida." Foto: www.eaters.com

Rodeado de lo que más le gusta — los quesos y embutidos — Bourdain ha dicho alguna vez: “Los vegetarianos son enemigos de todo lo bueno y decente que encierra el espíritu humano y una afrenta hacia todo lo que yo soy, el disfrute de la buena comida.” Foto: www.eaters.com